Vivir en una sociedad marcada por la apariencia de la MODA, las MODELOS, una sociedad obsesionada por la perfección física, por el que dirán los demás de mí, como me verán los demás en las redes, etc, hace que muchos y muchas pierdan la realidad de lo bueno y bonito de la vida y de nuestro cuerpo.
Siendo delgada, me creía gorda, levantaba un brazo lo más alto posible para que se me notaran mis costillas, era musculosa, 3 horas de entrenamiento hicieron de mi cuerpo grande una musculatura bonita sin exagerada, envidiada por muchas y muchos, yo no iba andando a los sitios, iba corriendo siempre haciendo footing, aún así me creía gorda, mis pechos bien formados los veía más grandes que la mayoría de la chicas de mi alrededor, tenía una piernas espectaculares, una espalda bonita y fuerte,.....tenía todo, pero tardé mucho años en darme cuenta de quién era y la preciosa mujer que era.
Cuando perdí el miedo a desnudarme de forma natural, a fotografiar mi cuerpo ya entrado en carnes, me di cuenta que a pesar de que mi cuerpo ya no era musculoso, tenía un buen trasero, tenía una pechos redondos fuertes y hermosos, tenía unas piernas nada delgadas pero bien formadas, tenía una barriga que no me molestaba en absoluto, empezar a jugar con mis parejas, esas fotos sensuales que algunos podrían llamar falta de moral, pero que hacían que fuéramos nosotros sin miedos ni complejos.
Todavía hay muchas personas de ambos sexos que consideran que desnudarse y posar desnudo para el otro sin ser una modelo puede ser degradante, aunque yo lo considero LIBERADOR.

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